lunes, 16 de abril de 2012

La Iglesia y el Diálogo

El pasado 13 de Abril publicaba el diario El País una interesante entrevista con el teólogo Andrés Torres Quiroga, cuya obra ha sido condenada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. En ella afirmaba que «la teología todavía no dispone de categorías adecuadas para enfrentarse al diálogo de religiones»; sería preciso apostillar que tampoco para hacerlo al diálogo social.

La misma etimología de la palabra diálogo (dia – a través de; logos – lenguaje) implica una ética, la discursiva, fundamental en democracia. Tal ética, de la misma forma que las teorías científicas para ser consideradas como tales deben ser susceptibles de contrastación con los datos empíricos, conlleva un imperativo fundamental, la criticabilidad de la propia postura. Es decir, los planteamientos deben ser expuestos de tal forma que puedan ser sometidos a la crítica de los demás agentes discursivos.

Será a través de este proceso sucesivo de planteamiento-crítica, diálogo constante, como se alcance el consenso social; o, dicho de otra forma, la verdad no existe de por sí, se construye entre todos.

Sin embargo la jerarquía de la Iglesia Católica sigue apostando por el dogma metodológico consagrado en el Evangelio: «El que no está de mi parte, contra mí está» (Lucas 11:23).