Aun siendo un tópico el que la derecha española asiente sus bases ideológicas en la religión católica, no deja de sorprender la existencia de varios paralelismos entre el relato bíblico y el discurso de fondo de Mariano Rajoy. Durante el largo periodo electoral, el ahora Presidente del Gobierno adoptó el discurso de las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña en el que, dirigiéndose a los desfavorecidos, les hizo llegar la esperanza de su consuelo.La varita mágica no funcionó y ahora, releyendo los pasajes del Éxodo, los españoles somos el nuevo pueblo elegido que, saliendo de Egipto (el infierno el gobierno socialista) y guiados por el patriarca Moisés (el Presidente), se dirige, no sin pasar penalidades, hacia la Tierra Prometida. Alto en el camino en el Monte Sinaí para recibir los Diez Mandamientos (los recortes a los que nos obligan los inversores).
Rajoy, un mesías con múltiples rostros que, no obstante, se mantiene fiel a un principio: «El que no está de mi parte, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama» (Lucas 11:23). Seguramente también haga suya la célebre frase de Marx: «la religión es el opio del pueblo».
El presente artículo está inspirado por la lectura de este otro PINCHA AQUÍ
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