Desconozco si el Ministro Wert, diciendo que “los toros son un ingrediente de la marca España”, intentaba emular a José Ortega y Gasset cuando aseguraba que “la historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda”. En todo caso, entre la frase del Ministro y la del filósofo se abre el trecho existente entre un oportunismo político expresado con un slogan cañí y el profundo conocimiento de la realidad histórico-cultural de un país.Lo verdaderamente lamentable es que, desde la implantación oficial de la tauromaquia en España por Felipe V (un antitaurino, todo hay que decirlo), la Fiesta de los toros, que no nacional, siempre ha debido sus avances y retrocesos a las disputas políticas habidas entre las distintas posiciones sociopolíticas, lo que ha impedido ver, al contrario de lo sucedido en Francia, toda la dimensión artística y cultural de la Fiesta.
Se anuncia ahora la reactivación de la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos y los aficionados, tras el lamentable espectáculo politizado de la prohibición de los toros en Cataluña y la declaración BIC de los mismos en otras regiones españolas, mucho nos tememos que nuestra Fiesta se siga utilizando como ariete político. Sería deseable que la filosofía orteguiana iluminase al Ministro.
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