miércoles 25 de enero de 2012

Mari Luz Nájera, 35 años después

A caballo entre le recuerdo familiar y el político, la figura de Mari Luz Nájera se ha convertido por derecho propio en símbolo para los vecinos del distrito de Barajas. En el 35 aniversario de su muerte, el 24 de enero, casi un centenar de personas, entre familiares, amigos y vecinos del distrito, le rindieron un emotivo homenaje alrededor del monolito erigido en su recuerdo en los ahora llamados “Jardines de Mari Luz Nájera”. Ya por la mañana, también había sido homenajeada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM donde el salón de actos quedó rebautizado con su nombre.

No solo quienes compartieron con Mari Luz sus anhelos y vivencias, también una gran cantidad de jóvenes del distrito, nacidos ya tras su desgraciada muerte, se dieron cita en el acto homenaje del pasado día 24 de enero, el cual estuvo presidido por una pancarta en la que se podía leer “Mari Luz Nájera vive”. Para Enrique Nájera, su sobrino, «es un inmenso orgullo que después de tantos años se siga recordando la figura de Mari Luz, mi tía. Espero que estos homenajes tengan continuidad en el tiempo y su ejemplo siga presente entre nosotros».

Jóvenes del distrito recitaron poemas en honor a la homenajeada al lado de su monolito, que había sido rodeado de velas. Particularmente honda fue la versión de “Vamos Juntos”, poema de Mario Benedetti, ligeramente readaptado para Mari Luz: «Con tu puedo y con mi quiero / vamos juntos compañera», estrofa que resonaba una y otra vez en su recuerdo ante el reverencial silencio de los asistentes. El acto culminó con una emotiva dejada de claveles al pie del monolito.

Por la Libertad y la Democracia
«Una persona más ha muerto, a consecuencia de las numerosas manifestaciones y otros incidentes que se han producido en Madrid como protesta por la muerte de Arturo Ruiz. La fallecida se llamaba María Luz Nájera Julián, alumna de tercer curso de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid». Con este párrafo iniciaba el diario El País del día posterior (25 de enero de 1977) el relato de su muerte, donde se daba cuenta que tal fue producida por el impacto en la cabeza de un bote de humo disparado por un policía antidisturbios. Fue enterrada dos día después en el cementerio de Barajas donde, y según el mismo diario (26 de enero), «tres mil personas cantaron La Internacional».