domingo 30 de octubre de 2011

Coches, aparcamientos para residentes y autobuses turísticos

Publicábamos la noticia el pasado miércoles en Distrito 21. Barajas es el distrito de Madrid con más coches por hogar, en concreto 28.870 vehículos por 15.805 hogares. De estos datos se podrían extraer ciertas conclusiones sociológicas que dejaremos meramente apuntadas: el alto nivel de vida del distrito podría haberse traducido en este hecho, a cuya consecución podría haber coadyuvado el que Barajas sea un distrito ultraperiférico de Madrid y, hasta hace poco, mal conectado con el resto de la ciudad.

Sin embargo, nos centraremos en uno de los problemas que se derivan de estos datos cuantitativos: la falta de aparcamientos. Como sabréis muchos de vosotros, el que la normativa de las grandes ciudades obligue a la construcción de viviendas con plaza de aparcamiento subterráneo, hace de este, más allá de un bien privado de propietario, un bien social por lo que ayuda a erradicar los problemas de falta de aparcamiento de superficie. Es por esto que en lugares donde las viviendas, por su antigüedad no poseen plaza de garaje, como son la gran parte de las que hay en Barajas, las instituciones deben realizar un esfuerzo para la construcción de aparcamientos subterráneos públicos.

El Ayuntamiento de Madrid tiene proyectados cuatro aparcamientos de este tipo en el distrito de Barajas. En los pasados meses licitó la construcción de dos de ellos en vano; el régimen de cesión administrativa utilizado por el consistorio, por el que el coste público es cero, no parece ser el apropiado para las empresas potencialmente concesionarias, las cuales deben construirlo y amortizarlo con su posterior gestión. La crisis económica se deja notar y nadie tiene en su agenda el desembolsar dinero para comprar una plaza de aparcamiento subterráneo. Las empresas, por tanto, desisten de su intento.

Sin embargo, he aquí la diferencia de Madrid con otra gran ciudad española, Barcelona, donde existe una gran red de aparcamientos subterráneos para residentes. El régimen de construcción de los mismos es diverso al de Madrid; en Barcelona sí supone un desembolso para el erario público que, en gran parte, es recogido de los ingresos aportados por los autobuses turísticos de la ciudad, gestionados públicamente. En Madrid, sin embargo, la flota de autobuses turísticos, muy rentable económicamente y que genera muy poco gasto su mantenimiento, sale a concurso para que una empresa privada la gestione, por lo que el Ayuntamiento de Madrid no recibe ningún ingreso, a excepción de canon.

En definitiva, entiendo que las empresas no quieran arruinarse; no tanto que el Ayuntamiento de Madrid no se replantee algunas formas de gestión.