Queridos lectores, antes de seguir leyendo, y si sois tan amables. tenéis que observar la foto de la derecha y contestar la siguiente pregunta: conejo o pelícano?Este dibujo, que luego tendría múltiples versiones, resultó clave en el desarrollo de la Teoría del Conocimiento a principios del siglo XX. Con él se quería ejemplificar el hecho de que nuestra propia percepción, lo que vemos, está condicionada de antemano por la teoría, por nuestras ideas ya preconcebidas. Un claro ejemplo en la historia de la ciencia lo constituyó la diferente percepción que ante un mismo fenómeno, la misma puesta de sol, tenían los dos mayores astrónomos de finales del siglo XVI; mientas Tycho Brahe, geocentrista, veía al sol moverse hasta esconderse tras el horizonte, Johannes Kepler, heliocentrista, veía moverse la tierra hasta hacer desparecer el sol tras aquél.
En todos los ámbitos de la vida tiene lugar tal problemática, percibimos los fenómenos a través de lo que ya creemos previamente. También sucede esto en el mundo de la política, si bien con un serio agravante: el mantener un discurso de forma férrea provoca no ya que quien así lo hace interprete la realidad de acuerdo a sus teorías, sino que incluso desea que éstas se conviertan en realidad. Parafraseando a Sören Kierkegaard, necesita encontrar una verdad que sea verdad para él.
Os dejo, a continuación, con un pequeño escrito sobre uno de estos casos, el de Jaime Mayor Oreja, del Partido Popular.
MAYOR OREJA, HASTA COCHERASEl caso de Jaime Mayor Oreja recuerda aquella historia en la que el nazareno en una procesión de Semana Santa introducía por mala suerte el dedo gordo del pie en el raíl del tranvía y, dada la imposibilidad de sacarlo, tuvo que ir andando con el apéndice atrapado en aquél, al margen del lugar por donde debía transcurrir el paso, hasta cocheras para poder quedar libre. El ahora eurodiputado parece haber introducido hace ya varios años su discurso en la temática del terrorismo e, independientemente de la realidad política, continúa con la misma cantinela de la rendición del Estado ante ETA.
Es triste ver que Mayor Oreja y sus seguidores, quienes lo hacen por un acto de fe, morirán políticamente cuando la banda terrorista deje las armas; o, dicho de otro modo, que entre ésta y aquéllos se dé un claro caso de simbiosis política. Afortunadamente, la procesión ya discurre por otras calles.
Este texto ha sido publicado en las secciones de Cartas al Director de los siguentes períódicos:
Desde Peón de Brega, su autor les hace llegar su más sincero agradecimiento.
PD. Independientemente de lo que hayáis visto, en realidad lo que hay en la foto que abre este post es un conjunto de trazos blancos sobre un fondo negro.















