jueves, 18 de noviembre de 2010

Día Mundial de la Filosofía

Queridos lectores, como cada tercer jueves de Noviembre, y para hacerlo coincidir con el aniversario del nacimiento de Sócrates, se celebra desde el año 2002 el Día Mundial de la Filosofía. Peón de Brega se suma, cómo no, a tal efeméride a la que su autor, a la postre yo, da una gran importancia.

Asociaréis muchos de vosotros la Filosofía con una de las materias que componen el contenido curricular del Bachillerato o una de las carreras impartidas por las distintas universidades españolas o europeas. Vista así, como materia, queda en el mismo plano que otras como lo puedan ser la matemática, la física, la literatura,... todo el plexo de disciplinas que componen el saber humano. Pero me quedo con este último concepto, el de saber, para hablaros de lo que para mí es la Filosofía.

Sin llegar a abrir el diccionario, el saber podría ser definido como el compendio de conocimientos de los que el ser humano dispone para hacer frente a los problemas que siempre supone enfrentarse al medio en que vive. Tales conocimientos no permanecen aislados entre sí, sino que entre los conceptos que los componen queda tejida una red de relaciones que los unen creando así todo un sistema. Así, por ejemplo, las teorías con las que hacemos frente a problemas de carácter físico o biológico no son más que sistemas, un conjunto de conceptos entrelazados de determinada manera entre sí, dentro de los cuales nuestra mente se mueve de una manera lógica, siempre de acuerdo a las relaciones creadas entre aquéllos.

Pero he aquí la pregunta clave: es lo mismo el saber que el pensar? Si el primero, como hemos visto, discurre inexorablemente dentro del sistema de conocimientos creado, cuál es el hábitat del pensar? El pensar no se mueve por los estrechos canales de las teorías científicas, de los sistemas de conocimientos ya almacenados, sino que los sobrevuela de una forma siempre interrogativa. Al fin y al cabo, es la pregunta la que hace avanzar la mente y crear nuevo saber. Así pues, mientras el saber no es más que el compendio de conocimientos, lo pasivo, el pensar es la actividad que, preguntándose por ellos, los modifica; aquéllos no son mas que la respuesta a la incesante pregunta.. La Filosofía, pues, es esta misma actividad interrogativa, una actitud y nunca un cúmulo de conocimientos.

La pregunta básica no se hace sobre ningún saber, sino sobre lo meramente esto, lo que nos hace inmediatamente frente y nos es constantemente presente. La pregunta ¿Qué es esto?, es pura filosofía; la respuesta Esto es el ente es lo más básico del saber.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

David, ¿podríamos decir, entonces, que cuando el simio descompone la mirada, grita y retrocede—al oír (quizá escuchar) el trueno durante la tormenta tropical—está filosofando?
Un saludo
Juan

David Carrascosa dijo...

No creo. Una cosa es reaccionar habitualmente ante un mismo hecho, como lo hace el mono, y otra preguntarse por el mismo. La interrogación siempre conlleva el valor de afrontar lo desconocido, la respuesta a encontrar; el simio, si emabargo, suprime tal posibilidad al retroceder.

Saludos, Juan.

Anónimo dijo...

David, perdona pero todavía no lo veo claro.
Hemos dado un salto al pasar de la ‘cosa’ al ‘hecho’; no es lo mismo preguntar por la cosa (¿qué es esto?) que preguntar-se por el hecho—bien sabes que ‘el hecho atómico es la combinación de objetos (entidades, cosas)’ [2.01-Tractatus LW]—.En el ‘hecho’ hay, por tanto, más que interrogación, hay relación (quizá haya incluso 'saber').
Ahora me queda la duda: la filosofía se pregunta, ¿por la ‘cosa’ o por el ‘hecho’?

Un saludo
Juan

David Carrascosa dijo...

Hola, Juan.

Desde luego, tengo que reconocer que mi entrada es bastante ambigua y agradezco que hagas la diferenciación ontológica entre "cosa" y "hecho". Es cierto, como dices, que éste es ya en sí un sistema que interrelaciona de determinada forma ciertos objetos, por lo que se puede entender, desde el plano epistemológico, como una respuesta a una pregunta anterior, un saber. Así, este mismo objeto podría tener dos vertientes, la ontológica (hecho) y la epistemológica (saber).

De todas formas, sí he indicado que la pregunta ¿Qué es esto? es "filosofía pura" en el sentido de pregunta fundamental. Una vez dada la respuesta, Esto es el ente, el saber básico, tendríamos un nuevo objeto sobre el cual preguntar, una nueva cosa que, por haber pasado por el filtro previo de aquélla pregunta, estaría en parte descosificada, espiritualizada. La nueva pregunta tendría anclaje ya no en la cosa primigénea, sino en el hecho, el saber sobre aquélla.

Al fin y al cabo, estoy proponiendo un proceso de abstracción aristotélico, desde la materia (cosa) hasta la forma (saber), mediado dialécticamente por la pregunta.

Que se pueda llegar a esa forma general a través de ese proceso dialéctico o si el pensamiento esté condenado a vagabundear entre el cúmulo de saber, es un problema básico en la actualidad. Es ser fuerte frente al ser débil, el pensamiento fuerte frente al pensamiento errante.

Muchas gracias por tu muy interesante aportación, Juan.

Alimontero dijo...

Wouwwwww! que tema hermano-beatle!!
Cuando te conocí me dije, con este tío sí se puede filosofar....;-)

Me ha encantado tu entrada, y mira que me han gustado mucho las aclaraciones, el aporte de Juan ha sido muy interesante tambien!!

Bello finde David querido!
Un gustpo siempre pasar por aquí!

Ali

David Carrascosa dijo...

Hola, Ali. Que placer volver a verte por aquí. Os tengo algo descuidados a los amigos blogueros.

BESOS!!!