Nihilismo: Doctrina filosófica que, basándose en la inexistencia de algo permanente, sostiene la imposibilidad de cualquier conocimiento.“Si he visto más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes”
(Isaac Newton)
Quizá sea esta, queridos lectores, una de las citas que, desde mi punto de vista, mejor resumen una determinada ética de vida que gravite en tres ejes fundamentales: el respeto, el trabajo y la superación. En efecto, la filosofía, que no otra cosa es que el querer saber, exige el respeto al conocimiento previo, al acerbo de saberes que nos han llegado desde el tiempo pasado. Respeto a quienes son portadores de un mayor conocimiento y experiencia de determinado campo, y así lo han demostrado con creces. El respeto a los gigantes, en definitiva, es la actitud previa al aprendizaje, la apertura de la mente al conocimiento. El aprendizaje, el subir a los hombros de los gigantes, es siempre labor ardua a la que es consustancial el paso del tiempo. Asimilar todo el conocimiento requiere de una voluntad férrea y de, sobre todo, un objetivo de canalizar lo aprendido, cuando así lo sea, hacia algún objetivo. En efecto, nadie aprende por aprender sino en base a un proyecto vital que quizá no tenga una cristalización en la gran o pequeña historia. Pero cuando menos se debe tener la voluntad de llevarlo a cabo. Y, por último, la superación, el ver más allá que los gigantes, como proyecto vital; el llegar a ser así, reconociendo el conocimiento previo, otro gigante y dejar así nuestro hombro a quienes quieran ver aun más lejos que el horizonte que les hemos dejado.
Quizá sea esta, queridos lectores, una de las citas que, desde mi punto de vista, mejor resumen una determinada ética de vida que gravite en tres ejes fundamentales: el respeto, el trabajo y la superación. En efecto, la filosofía, que no otra cosa es que el querer saber, exige el respeto al conocimiento previo, al acerbo de saberes que nos han llegado desde el tiempo pasado. Respeto a quienes son portadores de un mayor conocimiento y experiencia de determinado campo, y así lo han demostrado con creces. El respeto a los gigantes, en definitiva, es la actitud previa al aprendizaje, la apertura de la mente al conocimiento. El aprendizaje, el subir a los hombros de los gigantes, es siempre labor ardua a la que es consustancial el paso del tiempo. Asimilar todo el conocimiento requiere de una voluntad férrea y de, sobre todo, un objetivo de canalizar lo aprendido, cuando así lo sea, hacia algún objetivo. En efecto, nadie aprende por aprender sino en base a un proyecto vital que quizá no tenga una cristalización en la gran o pequeña historia. Pero cuando menos se debe tener la voluntad de llevarlo a cabo. Y, por último, la superación, el ver más allá que los gigantes, como proyecto vital; el llegar a ser así, reconociendo el conocimiento previo, otro gigante y dejar así nuestro hombro a quienes quieran ver aun más lejos que el horizonte que les hemos dejado.
Es este principio también aplicable a la política pues, según Maquiavelo, "un hombre prudente debe discurrir siempre por las vías trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de los demás, con el fin de que, aunque no se alcance su virtud algo nos quede sin embargo de su aroma."
No hay otra cosa que desee más que aquella frase de Newton se constituyera como el frontispicio de todos aquellos que se dedican a la política, aunque lo normal en ésta, para algunos, no es la humildad que subyace a tan célebre cita, sino más bien la soberbia de quien "lo sabe todo". En política suele ser habitual querer asumir responsabilidades sin pasar por un duro aprendizaje, aniquilando toda estructura previa de conocimiento; en lugar de subirse a hombros de gigantes, es más fácil zancadillear a éstos a la altura del tobillo. Estos nihilistas de la política no dejarán nunca su hombro a quienes vengan detrás, sino la tierra quemada por su devastación.























Tras la comida empieza lo que es la Cabalgata en sí. Sobre las cuatro de la tarde los participantes empiezan a acudir al Centro Cultural Villa de Barajas para maquillarse y recoger su traje. En esta foto os muestro parte de la fauna que participa y que hace rebosar las carrozas en su recorrido. 

