Sigmund Freud (1930)
Claramente influenciado por la Genealogía de la Moral, de Nietzsche, aunque también dejándose ver algunas reminiscencias de Marx, en cuanto al concepto de alienación, Hobbes, por el "maldad" natural del hombre, y presocráticas, en concreto la diada empedóclea amor-odio, este ensayo de Freud explora las repercusiones psicológicas que la cultura tiene para el individuo.
El natural instinto de agresión, también denominado de muerte, ínsito en cada individuo, y que se muestra como la antítesis de la vida en comunidad, tiene su correlativo en el instinto de amor que, a medida que ésta se acrecienta, se diluye al no encontrar un objeto definido hacia el que proyectarlo; el objeto sexual, que bien pudiera ser otro individuo, se desdibuja progresivamente para convertirse en toda la comunidad. Ese Eros generalizado debe sobrevivir ante aquel primario instinto de muerte para que la sociedad perviva haciendo afrontar, de un lado, la punición penal al individuo transgresor y, de otro, creándose desde aquella, el sentimiento de culpabilidad por la oposición que al yo le hace el super-yo, sistema interno coercitivo.
Según Freud, la agresividad innata del individuo no se mitiga con la aparición del super-yo sino que la misma, que se proyectaba hacia un objeto concreto, se proyecta ahora hacia el mismo yo. De hecho, tanto mayor es esta agresión cuanto más santificada sea la personalidad de un individuo, pues esta se consigue asumiendo para sí una mayor dosis de culpabilidad que deriva, por tanto, en un más penoso proceso de expiación.
La ética no tiene otro origen que la configuración de un super-yo cultural tras el, en palabras de Freud, asesinato del proto-padre epocal. En el ensayo se expone el ejemplo de Jesucristo como proto-padre de la época cristiana; su muerte física deriva en la vulneración de los valores morales que consagra deviniendo así, mediante un proceso de culpabilización colectiva, en un super-yo cultural, un sistema ético. que ejerce la coerción sobre el yo de cada individuo. Los sistemas éticos se sucederán históricamente unos a otros a través de la repetición recursiva de este mecanismo.
De lectura fácil, lo que repercute en una buena comprensibilidad, El Malestar en la Cultura nos ofrece un sencillo esquema con el que analizar la fenomenología ética, al tiempo que nos invita a la introspección de nuestra particular lucha entre el yo y el super-yo. Por supuesto, Peón de Brega os recomienda que os hagáis con un ejemplar que podéis encontrar en varias editoriales.
3 comentarios:
De las mentes más locas y avanzadas del siglo XX¡¡¡
Muchos se han quedado solo con sus rollo sobre el sexo y la muerte... pero este tipo dijo y descubrio cosas verdaderamente útiles e interesantes como el subconsciente¡¡¡
Hola amigo:
A mi me gusta la controversia que suscitó a la tesis de Freud el también psiquiatra Wilhelm Reich, Reich defendía que no existía un instinto de muerte, el decía que era más bien una función secundaria reactiva que aparecía en el momento en que se reprimía un instinto primario. Para Reich todos los instintos primarios eran de placer, cuando estos se confrontan con la realidad y se frusta su realización es cuando aparecen las funciones secundarias neuróticas. Bueno, neuróticas si no pueden ser sublimadas. Si se pueden sublimar, por ejemplo, dilatando el momento de su realización o cambiándola por otras realmente realizadoras del ser humano, no se vuelven neuróticas.
No me enrrollo más, eso sí, te recomiendo leer alguna obra de Reich; se encuentran fácilmente en Internet, por ejemplo: Análisis del Carácter, Escucha pequeño hombrecito o La función del Orgasmo.
El Cañón Rompenubes .
Recibe un abrazote amigo.
ÓRDAGO 13: Tienes razón, Freu es mucho más que su alusión a la sexualidad. De hecho, a partir de él se comprende que el "individuo ya no es el protagonista de la comedia, sino el escenariio del drama"
DIALÉCTICO: Muchas gracias por tus indicaciciones sobre Reich,a la que no conocía. Desde luego, confrontar tus deseos con la realidad es algo duro y tan buena base como para experimentar psicológicamente sobre nuestro carácter.
Saludos a los dos. Gracias.
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