viernes 9 de octubre de 2009

11 de Octubre, Último Día de la Libertad de los Pueblos Originarios

"Porque hasta el día de hoy los pueblos son felices. Cosechan los frutos que les da la tierra. Adoran al sol que les brinda calor. Costruyen ciudades que desafían las alturas. Mañana llegará el invasor, que por ahora no es más que tres manchas aproximándose desde el este, a través del interminable océano. Así que sigan cantando y danzando; sean felices. Mañana, mañana será otro día."

Extracto del blog La casa del Poio


Queridos lectores, hace un año prometí a mi buen amigo Néstor, de Santa Fe (Argentina), que me haría eco de una celebración desconocida en España, mi país, y que, paulatinamente, se está consolidando en Iberoamérica: el 11 de Octubre, Último Día de la Libertad de los Pueblos Originarios. Estoy seguro que todos vosotros entenderéis esta celebración con un carácter reivinicativo, el de las culturas indígenas originarias sepultadas por la cultura española durante la conquista, y, espero que también, necesario, ya que su memoria ofrecerá nuevas vías de comprensión, no ya de la realidad social y cultural de los países iberoamericanos, sino del mismo concepto de Hispanidad, el cual podría ser sometido a una nueva interpretación desde otros puntos de vista desconocidos en España y en Europa.

Quisiera empezar hablando del olvido. Más allá de su significado corriente, como el envés de la memoria, etimológicamente esta palabra proviene del latín oblitare que desemboca en el actual término de obliterar, cuyo significado es el del anular, borrar o tachar. Creo, a partir de aquí, que el olvido donde las culturas originarias se hallan sepultadas no es el producido por lo que en psicología se denomina "aprendizaje interferente", automatismo psíquico que nos hace borrar de nuestra memoria datos para seguir aprendiendo, sino por la violencia de la obliteración, del arrancar de la Historia el acervo cultural que éstas representan. Y es que el proceso de conquista y colonización de la Corona Española sobre los pueblos originarios de América se cimentó en tal violencia, en primer lugar física (con el genocidio de 60 millones de indígenas) y, en segundo lugar, cultural con la imposición de las nuevas costumbres: y nos dijeron, "cierra los ojos, dame la tierra y toma la Biblia".

Desde luego que es tarde para recuperar todas esas vidas perdidas, pero no lo es todavía para hacerlo con su legado del lugar donde yacen sus huesos. Un cada vez mayor movimiento socio-cultural aboga por la implantación de tal celebración en lugar de la del día siguiente, 12 de Octubre, para rendir no sólo el recuerdo sino potenciar la recuperación del gran número de culturas precolombinas que hoy perviven a la sombra de la Hispanidad. Éste concepto, fundamentado en un ya moribundo eurocentrismo, debe ser repensado a la luz de esta necesaria reivindicación cultural, haciéndolo pasar desde su cariz históricamente opresor (obliterador) a otro en el que encuentren su lugar todas las manifestaciones culturales por éste ensombrecidas. Algo así como un punto de encuentro no para los seres humanos sino para las costumbres que ellos portan consigo.

Es curioso como algunos ritos que aún perviven en la América andina nos ofrecen el mito de la unión violenta de las culturas hispánica e indígena. En el Yawar, o Fiesta de la Sangre, un cóndor, símbolo del mundo indígena, previamente capturado es amarrado con argollas cosidas en la piel de un toro, símbolo de la cultura hispánica, al morrillo de éste. La lucha entre el primero por sujetarse y el segundo por liberarse, y que alcanza cuotas de un enorme dramatismo, ofrece en forma de mito tanto el violento encuentro intercultural como la supremacía espiritual de la cultura indígena pues, según la cultura quechua, el cóndor reprensenta, asimismo, el Hanan Pacha (lo espiritual, el futuro, lo de arriba) mientras que el toro representa el Uhu pacha (lo animal, lo de abajo, lo inconsciente, el pasado). Sin embargo, y según cuenta en su estudio antropológico de Carlos Vidales, "en el fragor de la lucha intercultural se aprende, sin querer, a sentir lo mismo que el otro, a co-actuar en una zona de existencia compartida que no es "tierra de nadie" sino más bien "tierra de todos". Es en esta frontera difusa, ambivalente, en continuo proceso de creación, donde se forjan los ricos y cambiantes sistemas de señales que constituyen el fundamento psicológico del mestizaje"

Por su alto valor etnográfico, y como testimonio de lo escrito anteriormente, os dejo con estas imágenes de un rito Yawar celebrado en Julio de 2000 en el distrito de Yanaca, Perú.



En la actualidad, y según quedó sentado el pasado día 6 de Octubre en una conferencia celebrada en la ciudad de Villa Mercedes (Argentina), se busca institucionalizar el dia 11 de Octubre como Día de la Libertad de los Pueblos Originarios; parece que las instituciones gubernamentales poco a poco están siendo permeables a esta reivindicación histórica de los descendientes de las comunidades originarias con el fin de restituir sus derechos. Esto esta en consonanacia con lo esgrimido por mi amigo Néstor cuando escribe que "entiendo que el problema indígena debería tratarse con más amplitud y profundidad ya que, a mi entender, ha dejado de ser un problema de raza o de cultura, transformándose en un problema social que trasciende a las propias comunidades originarias y que engloba a millones de ciudadanos que paulatinamente van siendo rechazos por el sistema". "Entiendo, además, -continúa- que cada uno de los sectores de la sociedad argentina, sean comunidades de descendientes de “pueblos originarios”, de inmigrantes europeos o desde donde viniesen, tienen el deber de reclamar ante las autoridades constituidas en gobierno, sin perder sus raíces (si así lo entienden) el derecho de acceder al progreso cultural, económico y social". Por cierto, podéis ver en esta foto la bandera heptacolor de origen inca Wiphala, símbolo de los Pueblos Originarios americanos.

Así pues, y esta es mi opinión, la nueva realidad sociocultural de los países iberoamericanos pone en evidencia el eurocentrismo sobre el que se fundamenta el concepto de Hispanidad. Éste, como ya he dejado entrever antes, debería ser entendido con esta nueva luz como un espacio horizontal de encuentro multicultural en lugar de un muro vertical de contención frente a las distintas manifestaciones culturales de los pueblos originarios. Es desde esta antigua confrontación donde, aprendiendo a co-actuar, se puede generar el marco de convivencia necesaria que suponga el mestizaje y consecuente enriquecimiento.

Nos quedamos con la mundialmente conocida melodía de El Cóndor Pasa, escrita en 1913 por Daniel Alomía Robles, declarada Patrimonio Cultural de la Nación Peruana; está interpretada por el grupo Yawar.

9 comentarios:

nestor dijo...

Amigo David, emocionado por este tu post el cual firmo, pues estoy en un todo de acuerdo. Lo postearé textualmente en mi blog...
un abrazo.
P/D: te escribiré por E-mail para agregar algunos conceptos que en la actualidad se vive entre los dirigentes aborígenes de la Argentina.

laura dijo...

Que reportaje!
Es que no se puede ver sin poner un comentario de admiración. Es completísimo. No me extraña que tengas amigos en el otro hemisferio. Felicidades!

RosaMaría dijo...

Hermoso y valiente, espero que prospere la iniciativa ya que en el sur de nuestro país se están "desalojando" de su tierra a los últimos indígenas en aras de la comercialización y ocupación, por supuesto extranjera, de las mismas, de las que ellos no reciben nada.
Un abrazo

Salondesol dijo...

Muy buen post, David, te felicito.
Pienso muchas veces en el atentado humano, cultural y de recursos que supuso y no termina... Tantos misioneros borrando su patrimonio cultural, un crimen.

Un biko.
Helena.

Alfonso Vázquez dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Alfonso Vázquez dijo...

David, totalmente de acuerdo contigo. Fuimos, y somos, una apisonadora cultural. Destrozamos todo cuanto se puso ante nosotros, y aún hoy día somo capaces de rechazar a los "sudacas". Somos de muy mala calaña.

Por otra parte, tengo un amigo brasileño, descendiente de Europeos, y siempre le gusta recriminar lo que hemos hecho en su país. Siempre le respondo lo mismo: tus padres fueron los europeos que fueron a América. Mis antepasados nunca cruzaron el charco. Por lo tanto sus antepasados si son sospechosos de haber causado algunos de esos estragos de los que se nos acusa. Los míos, que no se movieron de la península, poco mal pudieron hacer allí.

saludos, y mi más respetuoso elogio a todas las culturas amerindias.

www.alfonsovazquez.com
antropólogo

David Carrascosa dijo...

NESTOR: Ha sido todo un placer escribirlo; ya sabes que te debía una.

Un abrazo, amigo!

pd. Gracias por tu mail.

LAURA: Gracias a ellos conozco estas situaciones desconocidas en España.

Un abrazo

ROSAMARÍA: Si algo puede aportar este post, sentiré muy honrado. ánimo!!

SALONDESOL: Espero, helena, que no sea tarde para recuperar lo que queda y dejarle su legítimo espacio.

ALFONSO VÁZQUEZ: NO creo que nadie en particular sea el culpable de esta situación. En America, el sistema educativo fue el que propició el mismo olvido sobre los pueblos originarios.

Muchas graicas a todos por vuestros comentarios

El Tonto de la Colina dijo...

Te agradezco haber puesto "El condor Pasa" en tu post, pero permíteme discrepar sobre la utilidad de días como el que se propone aquí. El problema es que después de 500 años, aún seguimos buscando nuestra identidad. Y es que ya no somos un pueblo indígena. Somos un pueblo mestizo, descendientes a la vez del opresor y del oprimido.
Curiosamente, el ejemplo que tomas, El Yawar Fiesta, es un producto del mestizaje, desconocido en la época precolombina. Mestiza también es la bandera que muestras en la foto, que fue en realidad inventada en el Cuzco en los años 30, y que inicialmente tenía bandas horizontales con los colores del arco iris, y fue cambiada en los años 80 para diferenciarse de la bandera del orgullo gay.
Aunque a muchos les duela, no podemos volver a la época de los incas, y es una nueva identidad la que tenemos que encontrar. En ese camino estamos.

David Carrascosa dijo...

TONTO DE LA COLINA: Has dado en el clavo cuando has hablado del Yawar. En el fondo, lo que intento hacer ver con mi post es que el concepto de Hispanidad debe ser revisado a la luz de las culturas sepultadas por el. El discurso, com decia Foucault, margina ciertos elementos por lo que es necesario expandirlo, repensarlo.

Muchas gracias por tan valiosa aportación. Un abrazo!!