Al hilo del debate sobre el modelo educativo madrileño creado en los días previos al 11º Congreso del PSM-PSOE, recuerdo que llevo escuchando durante bastantes años que dentro de esta organización proliferan los jóvenes con discurso de abuelo. En un principio, y de la misma forma que los adolescentes necesitan identificarse con alguna moda, pensé que esto era el resultado de una adscripción simbólica que cierto hacía sector de la gente joven hacia unos estereotipos políticos. Sin embargo, y aun pudiendo ser esto verosímil, me parece que el discurso mantenido por jóvenes, y no tan jóvenes, tiene que ver más con la vulneración interesada, por parte de ciertos sectores de la izquierda europea, que de la filosofía de Marx se ha llevado a cabo durante todo el siglo pasado, dando lugar a una serie de estereotipos, frases inconexas alejadas de la realidad.La locución ideología marxista es en sí una contradicción. Para Marx, que entendía, en consonancia con la tradición hegeliana, la ideología en un sentido amplio (derecho, religión, política, ciencia,…), ésta no era más que el resultado necesario de la praxis humana, de la interacción del hombre con el medio mediante el uso de medios de producción determinados. La ideología es determinada por la utilización de unos u otros medios de producción, siendo el cambio de éstos el detonante para el desplome paulatino de aquélla que, a la postre, dejará su hueco para ser ocupado por otra adecuada. La ideología tiene pues un valor funcional al crear las condiciones culturales idóneas para el desarrollo de la praxis.
La filosofía de Marx, desde mi punto de vista, constituye la primera aproximación del pensamiento occidental hacia lo que sería el nihilismo nietzscheano pues, de la misma forma que éste, entiende la ideología como el mundo ficticio, falso, que oculta el verdadero, el de la vida real. Siendo la mera praxis, y no la ideología, el fundamento del pensamiento de Marx creo que no sólo se puede calificar de contra
dicción la alocución ideología marxista sino que, aun más, podríamos entrar con ésta en terreno de la aberración.Y es que las ideologías se han venido constituyendo, lejos de su valor meramente funcional, en bunkers políticos para preservar cuotas de poder de ciertos grupos de intereses, que no de objetivos. Sí, de intereses de políticos que se dan tantos golpes en el pecho como tantas veces llaman a la puerta de los despachos pidiendo un mísero puestecillo o intentando conservar el que tienen.
En no otro contexto puedo interpretar la polémica generada antes del Congreso del PSM-PSOE sobre la educación pública y la concertada. No es que se esté defendiendo una ideología concreta sino una parcela de poder dentro del partido. Yo les preguntaría a estos compañeros cuánto tiempo hace que no se patean la calle, que no hablan con los ciudadanos; se darían cuenta que a pie de calle este es un debate que no existe en Madrid, sólo existe en los lúgubres pasillos de la organización. Menos teoría y más praxis; menos palabrería y más trabajo en la calle!!
El tintero y la pluma, uno de los simbolos originarios del Partido Socialista en España, representan el excelente acervo de intelectuales que, a lo largo de su historia, han militado y militan es sus filas. Hoy me honro en presentaros a tres de ellos muy cercanos a mi pues tengo la suerte de ser su compañero de Agrupación. Así que voy a presentároslos al hilo de recomendar sus recientes respectivas obras.
Juan Hernández Vigueras 





