Hola Papá:
Llevo recordándote durante toda esta semana y hoy, cada voto socialista que contaba con mis manos, no hacía otra cosa que traerme a la memoria tu lamento de dejar este mundo sin ver de nuevo al PSOE, tu PSOE, gobernando este país. Hemos vuelto a ganar otra vez, aunque no será tu Felipe el presidente sino José Luis Rodríguez Zapatero. Sí, sé que no le llegaste a conocer pero estoy seguro que te hubiera gustado tanto como aquél; créeme, es un gran hombre y la Historia así se lo acabará reconociendo. Para mí, y para muchos, representa el Futuro de este país.
Hemos vuelto a ganar, Papá. Pero de nuevo lo hacemos con lágrimas en los ojos por el compañero asesinado por un pistolero de ETA en Mondragón. Un trabajador que vivía en un barrio obrero con su mujer y sus tres hijos, y que se ganaba la vida como cajero en el peaje de una autopista del País Vasco. Su único pecado había sido ser concejal del PSOE en el Ayuntamiento del municipio… Si Papá, eso es ETA en la actualidad, una banda de matones callejeros.
Hace cuatro años también derramábamos lágrimas por el mayor atentado terrorista de la historia de Europa. 192 personas, entre trabajadores y estudiantes, que madrugaban aquella mañana de hace cuatro años se encontraron con la muerte en los trenes que utilizaban todos los días. Como ves, estamos fijando los ladrillos del muro de la Democracia con sangre y lágrimas.
Pero, Papá, el problema no se queda ahí. Ese muro, que está desconchado por un lado por las balas de los asesinos, por el otro lo está por las palabras de la extrema-derecha. Si creías que todo acabó con aquel Blas Piñar, te llevarías las manos a la cabeza con lo que hemos tenido que sufrir estos cuatro años de gobierno. Para que te hagas una idea de donde hemos llegado te diré que, desafortunadamente, la primera pregunta que nos asalta ante un atentado es si la víctima es de uno u otro partido. La extrema-derecha no ha cambiado Papá, siempre con los muertos encima de mesa. No sabemos que nos hace más daño, si las balas de ETA o las palabras de la derecha.
Sí, tienes razón, han pasado muchos años desde que murió Franco, el más sombrío de nuestros militares, y sus hijos, cuales rémoras carroñeras, siguen entre nosotros. Cuántas veces me habrás contado aquellas historias en las que tú y tus compañeros corríais delante de los “grises”. Afortunadamente eso pasó, ya hicisteis posible la Transición Política. Ahora nos toca hacer otra transición, la Moral.
Papá, tardé mucho en entender tu alegría cuando en las primeras elecciones, aun no habiendo ganado tu PSOE, estabas pletórico de contento porque “había ganado la Democracia”. Hoy no sólo ha ganado tu PSOE, nuestro PSOE; hoy te puedo decir que ha ganado el FUTURO, el porvenir de este país. Una España que, dejando por fin su eterna división en el pasado, sea un hogar para todos. Un país en el que las diferencias no sean motivo de exclusión sino de igualdad. Todavía esta por llegar, pero ten por seguro que tu España, nuestra España, llegará.
Papá, hemos vuelto a ganar... Ojalá estuvieras aquí.