Cuando menos asombro causó la concesión del premio Nobel de la Paz del presente año a la Unión Europea, organización que en la actualidad da más importancia a los mercados que a los ciudadanos. El Comité Nobel del Parlamento Noruego, entidad que decide sobre tal galardón, parecía estar especulando políticamente con tal decisión. También es verdad, y esto ya es fruto del sarcasmo, que no faltaron voces afirmando que tal premio se concedía a título póstumo.Hace unos días se ha iniciado una campaña a nivel mundial para que a Malala Yusuzfai, tiroteada por un pistolero talibán por defender el derecho a la educación de las niñas en Pakistán, le fuera otorgado el Nobel de la Paz en 2013. Sin duda, me parece una de las iniciativas que más podría contribuir a la consolidación de los derechos humanos en aquella turbulenta parte del mundo.
No solo los “grandes hombres” hacen posible la historia universal; en muchas ocasiones, es la gente sencilla, anónima, la que lleva consigo la semilla de un nuevo tiempo. Malala, desde luego, ya es parte de la historia, es una Gran Mujer que dentro lleva dentro tal semilla. ¡Apoyemos la iniciativa!
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